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Vencer el mal con el bien

Rm  12:21  «No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien» . Señor mío y Dios mío: Tú me creaste a tu imagen y semejan...

Vencer el mal con el bien

Rm  12:21 «No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien».

Señor mío y Dios mío:


Tú me creaste a tu imagen y semejanza, y por eso quiero elegir siempre el camino del bien, incluso cuando haya recibido el mal como respuesta.


He aprendido que hacer el bien no necesita aplausos, que perdonar no significa olvidar las lecciones de la vida y que caminar sin rencores es una manera de liberar el alma.


Ante las dificultades, las injusticias y las decepciones, quiero hacerme siempre una pregunta: ¿Qué haría Jesús en mi lugar?


Sé que hay un Dios que todo lo ve, todo lo conoce y que, en su infinita sabiduría, hace justicia a su tiempo. Por eso no quiero vivir prisionero de la angustia, del resentimiento ni de la desesperanza.


La vida me ha enseñado que, aun cuando todo parece perdido, siempre puede abrirse un camino que antes no alcanzábamos a ver. La fe no nos evita las dificultades, pero nos concede la fortaleza para atravesarlas sin perder la bondad del corazón.


Dios ve, Dios sabe y Dios proveerá.


Su providencia no tiene límites, su misericordia no se agota y su amor nunca nos abandona.


Hoy elijo hacer el bien sin esperar recompensas, perdonar sin alimentar rencores y confiar sin desesperarme. Porque vencer el mal con el bien no es debilidad: es la mayor expresión de fortaleza espiritual.


Misericordia, amor y providencia. Ayer, hoy y siempre.


«Que el mal recibido nunca cambie el bien que habita en nuestro corazón. Dios ve, Dios sabe y Dios proveerá».


Que cada día podamos vivir con silencio en la mente, serenidad en el alma y paz en el corazón.


Amén.

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