Solo no estamos
Nunca estamos solos
Breviario inspirado en una reflexión de Alberto Linero
Como un niño que comienza a caminar, avanzamos entre pasos firmes y tropiezos. A veces creemos que nadie nos sostiene, pero Dios ya está ahí, incluso antes de que sepamos pedir ayuda.
Está en la alegría que agradecemos, en la duda que atravesamos y en el cansancio que necesita descanso. Su presencia no evita todas las caídas, pero nos sostiene para volver a levantarnos.
No necesitamos llegar perfectos a su encuentro. Podemos acercarnos con nuestras fragilidades, con lo que nos duele y con aquello que todavía no comprendemos. Su amor nos recibe y nos invita a seguir creciendo.
Esta noche, Señor, gracias por acompañarme aun cuando no supe reconocerte. En tus manos dejo mis preocupaciones y a quienes amo. Enséñame a confiar, a soltar el afán de controlarlo todo y a descansar en tu misericordia.
Silencio en la mente, serenidad en el alma y paz en el corazón. Tú estás conmigo. Amén.
Orlando Bustillo Jr. MD

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