Sanar
SEÑOR MÍO Y DIOS MÍO
Viví este día confiando en tu poder.
Sé que Tú lo eres todo y que me amas.
Ahora, cuando llega el silencio de la noche,
pasa, Señor, tu mano sanadora sobre todo mi ser.
Sana mi mente de los pensamientos que inquietan,
mi cuerpo de sus heridas y cansancios,
y mi corazón de todo aquello que le robe la paz.
Que tu Espíritu me recorra,
me renueve y me llene de vida.
Extiende también tu mano sobre mis pacientes,
mis amigos y mi familia.
Dales salud, fortaleza y esperanza;
acompaña especialmente a quienes esta noche
atraviesan enfermedad, dolor o incertidumbre.
Pongo el mañana en tus manos.
Dame serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar,
sabiduría para hacer bien lo que me corresponde
y esperanza para continuar construyendo mis proyectos.
Esta noche descanso en Ti.
Silencio en mi mente, serenidad en mi alma
y paz en mi corazón.
Bendice y protege a quienes amo.
Ellos también necesitan de Ti.
Adaptado de las reflexiones de Alberto Linero

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