Gracias por mantenerme en pie
Gracias por mantenerme en pie
Salmo 18:6.«En mi angustia invoqué al Señor; clamé a mi Dios, y él me escuchó desde su templo»
Hay noches en que el cuerpo pide descanso, pero la mente vuelve sobre lo que duele. Regresan las culpas, los errores, las preguntas sin respuesta. Quisiera cambiar lo sucedido, aliviar cada sufrimiento y encontrar tranquilidad en la certeza de haber dado lo mejor de mí.
Señor mío y Dios mío, Tú conoces mi corazón. Sabes cuánto he querido servir a mi familia, acompañar a mis pacientes, estar para mis amigos y tender la mano a quien lo ha necesitado. También conoces mis límites. No siempre las cosas resultan como anhelamos, y algunos desenlaces dejan heridas que cuesta sanar.
Esta noche te entrego ese dolor. Ayúdame a reconocer lo que debo corregir, a reparar cuanto esté en mis manos y a aceptar aquello que ya no puedo cambiar. Que recordar mis errores me ayude a aprender, sin convertirme en prisionero de ellos. Enséñame a recibir tu perdón y a tratarme con la compasión que procuro ofrecer a los demás.
Sana mi cuerpo y mi alma. Aquieta mis pensamientos y devuélveme la serenidad. En medio de mi angustia clamo a Ti, confiado en que me escuchas, aun cuando la respuesta tarde o llegue de una manera que todavía no comprendo.
Protege a mi familia y a quienes nos rodean. Cubre a mis hijos con tu manto; acompáñalos en sus decisiones y sostenlos en sus dificultades. Para mi nieto te ruego una vida larga y sana, rodeada de amor, con alegrías que descubrir y manos buenas que lo acompañen.
Gracias por mantenerme en pie. Esta noche quiero descansar en tu misericordia y mañana celebrar un nuevo día, regalo tuyo para compartir, servir y disfrutar con quienes amo.
Ilumina mis pasos y mi sendero. Que pueda cerrar los ojos con silencio en la mente, paz en el corazón y confianza en tu compañía.
Amén

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