Cada amanecer, una nueva posibilidad
Cada amanecer, una nueva posibilidad
Despertar es recibir una oportunidad que a veces, entre el afán y las preocupaciones, olvidamos agradecer. Abrimos los ojos, escuchamos la vida y sentimos que todavía tenemos tiempo para amar, aprender y corregir el camino.
La oración de Alberto Linero me invita hoy a detenerme en una petición: que no me conforme con ser la misma persona de ayer. Cuánto sentido tiene pedirle a Dios salud, protección y fortaleza, y pedirle también un corazón dispuesto a cambiar. Un corazón capaz de reconocer sus errores, escuchar con humildad y hacer espacio para el perdón.
Hoy quiero comenzar agradecido, pero también dispuesto. Quiero llevar esa gratitud a mis encuentros: escuchar con atención a mis pacientes, tener una palabra amable con quienes trabajan a mi lado y ofrecer a mi familia una presencia serena. Que mi fe se reconozca en la manera de tratar a los demás.
Pienso también en quienes despiertan tristes o confundidos; en quienes sienten que han fallado y miran el futuro con el peso del pasado. A veces cuesta creer que todavía podemos construir algo bueno. Que Dios nos ayude a reconocer el paso que sí podemos dar hoy: pedir perdón, aceptar ayuda, retomar un propósito o acercarnos a alguien que necesita compañía.
Señor mío y Dios mío, gracias por este nuevo amanecer. Camina conmigo y enséñame a recibir este día con esperanza. Dame humildad para cambiar lo que deba cambiar y paciencia para comprender que crecer toma tiempo.
Acompaña a quienes hoy no encuentran motivos para sonreír. Que sientan tu amor en una mano cercana, en una palabra oportuna, en alguien dispuesto a escucharlos.
Y cuando llegue la noche, permíteme volver a Ti agradecido por lo vivido, con la alegría de haber amado y la confianza de entregarte lo que haya quedado pendiente.
Silencio en la mente, serenidad en el alma y paz en el corazón.
Amén.

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