Mujer he ahí a tu hijo…
Tercera palabra Viernes santo Abril 3 de 2026
Catedral Santa Catalina de Alejandría de Cartagena
Cartagena
Juan 19:26-27 Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa.
Hágase, fue todo el tiempo su interior jaculatoria de resiliencia para Maria nuestra madre , evidente estribillo interior y espiritual ante cada circunstancia, la gran mayoría adversas a la que se enfrentó en silencio.
Maria es ejemplo para mujeres y hombres de hoy que sucumbimos ante la mínima turbulencia. Jesus, hijo de Dios hecho hombre del vientre inmaculado de una mujer joven escogida por su temprana madurez y que no tuvo vacilaciones al momento de decir: hágase, fe enorme !. En su mundo aldeano con serias implicaciones sociales siendo esponsal de José.
Las tribulaciones humanas siempre estarán y a pesar del silencio de Dios, el silencio de Maria con su hágase nos invita a la fortaleza.
La humildad y la modestia envuelven permanentemente, como una atmósfera, la vida de la señora. Ella nunca concentra la atención. María siempre proclama y remite. Remite al Otro. Sólo Dios es importante. El silencio de Maria I. Larrañaga
Ella padeció la persecución, pero tambien fue la apóstol número uno de su hijo; tamaña responsabilidad, tener que aceptar y aguantar momentos de tanta inquina la convierte hoy más que nunca en nuestra fuerza espiritual como hijos de Dios hermanados en Jesus Cristo.
Por eso todos somos Juan, como hijo de Maria este la abrazóy la cuidó hasta el final. No tenemos registros históricos de cómo pudo haber sido esa relación íntima de madre e hijo en un mundo que en su momento dominaba la tiranía de un imperio pagano.
A pesar de la persecución seguían transmitiendo el mensaje de amor, el evangelio de Jesus. Emmanuel enviado como gracia divina para todos nosotros y soportar la vida con alegría a pesar de las pesadumbres, el dolor,las enfermedades, las pobrezas, no solo económicas porque los ricos son pobres también, carentes de la riqueza del amor que Dios nos pide, por supuesto no todos.
Maria, no es solo para las tribulaciones sino en los momentos de tantas alegrías que en sus 33 años vivió Jesus, porque consta que él, su hijo amado era un hombre feliz dando y sirviendo, no se hizo servir.
Maria lo entendió y en silencio lo aceptó como una condición divina y terrenal a su vez.
Maria, como madre, siempre estuvo incondicional para su hijo y los amigos de su hijo, sus discípulos que en ese peregrinaje peligroso esparcieron el mensaje del nuevo testamento la nueva alianza divina.
En las noches más oscuras y en los momentos de crisis de fe,Maria rescataba a cada uno de ellos, los animaba y les daba su corazón como testimonio de fe y fortaleza.
Jesus, sabía que su madre era la palanca para que su amor y su mensaje calara en sus seguidores; muchas veces lo dijo hagan lo que él les dice. Sabemos que los seres humanos necesitamos lo tangible, agarrarnos de las evidencias,
Maria sabía que por ahí no era el camino, el camino es la fe. Intangible, pero una fuerza poderosa. En el momento más doloroso, la crucifixión le dice a Maria y Juan, he ahí a tu madre he ahí a tu hijo, el mensaje es claro y contundente.
Jesús no nos deja solos, nos deja el evangelio y a Maria, su madre, nuestra señora madre que nos acompaña en todas las horas. Es importante decirlo, fue el momento más doloroso, pero Maria soportó tambien el camino previo de Jesus.
Desde el parto hasta el desplazamiento obligado por la amenaza de matar a su hijo porque Herodes sentía el miedo de perder su poder.
Pero a Maria le tocó en silencio seguir con su hágase para aguantar cada cosa que pasó en la vida de Jesus.
Hágase, como sierva del señor se abandona en él, no cuestiona se entrega en ese hágase infinito. Dispuesta y acepta todo.
Como dice el padre Ignacio Larrañaga su libro El Silencio de Maria, la prueba más aguda para la fe de María estuvo en el calvario, en este justo momento, pero la prueba mas peligrosa estuvo en los 30 años previos, bajo la bóveda del silencio de Dios. Ese silencio que en cualquiera otra persona sucumbe ante cada calamidad en el crecimiento de un hijo y del hombre en cada una sus edades, he ahí un ejemplo para nuestras madres. Mas en el contexto social de Galileo y judío.
Eso es una madre, nos cubre con su amor. Es un asidero, ella llena de gracias significa salvación; es intermediaria permanente con su bien amado hijo nuestro hermano mayor. Nos guía en este camino hacia el encuentro con su Hijo Jesucristo.
En su anunciación ya y sin vacilar dio el si que cambió la historia. Lc 1, 34-38
María preguntó al ángel: “¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?”, ¡no cuestiona solo pregunta!
El ángel le respondió: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y se la llamará Hijo de Dios. Dijo María: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra” ¡No responde acepta!
Desde ese momento y el peregrinar hasta la hora ultima, cuando le dice Mujer he ahí tu hijo, hijo he ahí tu madre. Ese camino tortuoso y lleno de peligro, Maria madre de Dios es ejemplo para imitar en todas las horas de nuestra vida terrenal.
Y meditando en todas sus cualidades y virtudes, siempre hay una que debería maravillarnos y es su fe inquebrantable. ¿cuántas lágrimas derramó? No sabemos, pienso que todavía llora por nosotros.
En las Sagradas Escrituras no se relata cuántas lágrimas derramó, cuánto le ofendía la actitud de aquellos que insultaban a su Hijo o cómo internamente hubiera deseado que no padeciera, pero sí está escrito que ella dijo: “Hágase”, una afirmación que provenía de la confianza absoluta y total en el plan de salvación de Dios.
Su alma inmaculada, siempre habitada y dirigida por el Espíritu Santo sabía manejar y canalizar todas aquellas emociones propias de su naturaleza humana y tan femenina, transformándolas en ese “SÍ” continuamente renovado, desde la Anunciación hasta la Pasión. Un si histórico que partió la historia en dos.
En Lumen Gentium 61” La Santísima Virgen…Concibiendo a Cristo, engendrándolo, alimentándolo, presentándolo al Padre en el templo, padeciendo con su Hijo cuando moría en la cruz, cooperó en forma enteramente impar a la obra del Salvador con la obediencia, la fe, la esperanza y la ardiente caridad con el fin de restaurar la vida sobrenatural de las almas. Por eso es nuestra madre en el orden de la gracia
Y en Lumen Gentium 59 Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de culpa original, terminado el decurso de su vida terrena, fue asunta (asumida) en cuerpo y alma a la gloria celestial y fue ensalzada por el Señor como Reina universal con el fin de que se asemejase de forma más plena a su Hijo, Señor de señores y vencedor del pecado y de la muerte.
Maria es fe, Maria es esperanza, Maria es consuelo y Maria es amor. Recurrir a ella es el bálsamo que necesitamos para sobre llevar nuestras vidas.
Nadie es huérfano teniendo a nuestra señora Maria madre de Dios.
Orlando Bustillo , Jr.

