Gracias Dios mio
Gracias por sostenerme; perdóname y ayúdame a seguir
I Tesalonicenses 5:18 « En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús, quiere de vosotros »
Gracias, Señor, por sostenerme hasta aquí. Si me ayudaste a llegar, también me ayudarás a seguir adelante.
La vida es un continuo aprendizaje. Hay momentos inesperados que nos sacuden y heridas que nosotros mismos provocamos con nuestras decisiones, palabras o silencios. Reconocerlo requiere humildad. Hoy quiero mirar mi camino con sinceridad, agradecer tu compañía y pedirte perdón por las veces en que me alejé de Ti y lastimé a otros.
Cada mes que termina nos invita a reconocer lo vivido: lo que nos alegró, lo que soportamos y aquello que todavía necesitamos sanar. No todo lo comprendo, Señor, pero quiero aprender a responder con serenidad ante el riesgo y el reto, sin endurecer el corazón.
Arrepentirme es asumir mis errores y disponerme a cambiar. Es pedir perdón, reparar cuanto pueda y volver a Ti con el corazón abierto. Que mi reconciliación contigo se haga visible en mi manera de tratar a los demás.
Aun entre la estridencia del ruido hay luces: una mano que sostiene, una palabra que consuela, una oportunidad para hacer el bien. Ayúdame a reconocerlas y a ser también una pequeña luz para alguien.
Señor mío y Dios mío, recibe mi gratitud y mi arrepentimiento. Dame valor para corregir, humildad para pedir perdón y generosidad para perdonar. Que no me quede detenido en mis caídas ni olvide lo que debo aprender de ellas.
«Que mi reconciliación contigo se haga visible en mi manera de tratar a los demás» es el corazón del escrito: un arrepentimiento que se convierte en cambio, reparación y amor.
Que encuentre en Ti silencio para mi mente, paz para mi corazón y esperanza para seguir adelante.
Amén.
