Lo que la fe puede esperar
1 Corintios 2:9
«Dios ha preparado para los que lo aman cosas que nadie ha visto ni oído, y ni siquiera pensado».
A veces nos agotamos más por lo que imaginamos que por lo que realmente vivimos. Nos preocupamos por situaciones que aún no han ocurrido y permitimos que el temor ocupe el lugar de la esperanza.
Hoy preguntémonos: ¿Merece esto ocupar tanto espacio en mi mente y en mi día?
No todo necesita una respuesta inmediata. La serenidad consiste en distinguir entre lo que podemos cambiar y aquello que debemos confiar a Dios.
La fe nos invita a mirar más allá de lo visible. Aunque todavía no veamos lo que viene, podemos esperarlo con confianza. Dios es más grande que nuestros temores y su misericordia, más poderosa que nuestras dificultades.
Entreguemos a Dios lo que no podemos controlar, sin dejar de hacer lo que está en nuestras manos.
La esperanza es seguir caminando en medio de la incertidumbre, confiando en que Dios continúa obrando, aun cuando no comprendamos sus caminos.
Que hoy estemos menos preocupados por lo que falta y más agradecidos por lo que tenemos.
Dios ve lo que nosotros todavía no vemos, conoce lo que aún no comprendemos y proveerá en su tiempo.
Señor mío y Dios mío, dame sabiduría para discernir, fortaleza para actuar y humildad para confiar.
Que nunca me falten silencio en la mente, serenidad en el alma y paz en el corazón.
Amén.
Orlando Bustillo Jr. MD
Reflexiones para la vida cotidiana
