Reflexiones al amanecer
Salmos 36:6-7 « Oh Yahveh, en los cielos tu amor, hasta las nubes tu verdad; tu justicia, como los montes de Dios, tus juicios, como el hondo abismo. A hombres y bestias salvas tú, Yahveh »
Inspirada en una oración de Alberto Linero
Señor mío y Dios mío, gracias por el milagro de un nuevo amanecer, por tu amor infinito y por esa misericordia que renueva cada día nuestras esperanzas.
Hoy te pido que me permitas ser instrumento de tu bondad: sembrar esperanza donde haya tristeza, ofrecer consuelo donde encuentre lágrimas y transmitir serenidad donde reine la angustia.
Que mis palabras alivien, mis gestos acerquen y mis acciones recuerden que el bien siempre debe prevalecer sobre el mal.
He aprendido que no podemos cambiar todas las circunstancias de la vida, pero sí nuestra manera de enfrentarlas, siempre con fe, gratitud y confianza en tu providencia.
Que este día transcurra sin prisas innecesarias, con la certeza de que Dios nunca abandona a quienes confían en Él.
Y que nunca nos falten el silencio en la mente, la serenidad en el alma y la paz en el corazón.
Amén.
