Al acostarme
MANTES DE DORMIR
«Yo te llamo, que tú, oh Dios, me respondes;
tiende hacia mí tu oído, escucha mis palabras».
Salmo 17:6
Señor, termina el día y vuelvo a Ti.
Te entrego lo que pude resolver y también aquello que quedó pendiente. No quiero llevar a la almohada las cargas que puedo dejar en tus manos.
Cuando algo duela, dame fortaleza.
Cuando no comprenda, dame sabiduría.
Cuando tenga que esperar, dame paciencia.
Y cuando el camino parezca incierto, recuérdame que sigo bajo tu mirada.
Lo que hoy pesa no tiene que vencerme.
Mañana puede convertirse en aprendizaje, fortaleza y testimonio.
Esta noche no pido tener todas las respuestas. Solo la serenidad de saber que Tú me escuchas y permaneces conmigo.
Silencio en la mente, serenidad en el alma y paz en el corazón.
