En nuestro corazón nuestra riqueza
Donde está nuestro corazón, está nuestra verdadera riqueza
Mateo 6:21 «Pues donde esté tu riqueza, allí estará también tu corazón».
Señor mío y Dios mío:
Hoy me acerco a Ti con gratitud, reconociendo que la mayor riqueza de mi vida no está en lo que poseo, sino en lo que llevo en el corazón.
No quiero pedirte solamente que bendigas mis proyectos, mis esfuerzos y mis esperanzas. Quiero pedirte, sobre todo, que cuando lleguen las bendiciones, mi corazón nunca se aleje de Ti.
Porque todo lo material puede desmoronarse en un instante. Los éxitos pasan, las certezas humanas se desvanecen y nuestros planes no siempre siguen el camino que imaginamos. Pero hay algo que permanece: tu amor, tu misericordia y tu presencia en nuestras vidas.
Te alabo, te bendigo y te doy gracias por cada amanecer, por mi familia, por las personas que has puesto en mi camino y por la oportunidad de servir.
Señor, aparta de nosotros la enfermedad, los accidentes y las desgracias. Cúbrenos con tu preciosa Sangre, protégenos del mal y danos fortaleza para afrontar aquello que no podemos evitar ni comprender.
Que las bendiciones nunca nos hagan olvidar de dónde venimos, que las dificultades no nos aparten de la fe y que ninguna riqueza del mundo nos haga perder la verdadera riqueza del alma.
Porque no se trata solamente de recibir tus bendiciones, sino de aprender a vivir dignamente con ellas, compartirlas y agradecerlas.
Hoy pongo en tus manos lo que tengo, lo que espero y también aquello que temo perder.
Concédeme, Señor, el don de vivir con silencio en la mente, serenidad en el alma y paz en el corazón.
Que donde esté mi corazón, siempre estés Tú.
Amén.
Reflexiones de Orlando Bustillo Jr. MD
