Que el afán no gobierne mi dia
Cada amanecer trae pendientes, preocupaciones y respuestas que esperamos. Antes de correr, quiero detenerme y decir: Señor mío y Dios mío, llena de tu amor este día que comienza.
Que no me gobiernen el afán, el miedo ni el orgullo. Que la prisa por cumplir no me haga olvidar a quienes necesitan de mí. Enséñame a vivir con calma, aceptar lo inesperado y confiar cuando los planes cambien.
Ayúdame a escuchar antes de responder, comprender antes de juzgar y servir sin buscar reconocimiento. Que atienda a cada paciente con humanidad, comparta con mi familia sin mirar el reloj y ofrezca una palabra amable a quien lo necesite.
Lo importante no es llegar primero, sino cuidar las huellas que dejamos en los demás. De poco sirve avanzar si en el camino herimos, ignoramos o dejamos de amar.
Hoy me comprometo a escuchar con atención, detener una respuesta impulsiva, hacer el bien sin esperar recompensa y agradecer lo recibido. Si me equivoco, dame humildad para reconocerlo y comenzar de nuevo; si aparece el miedo, recuérdame que solo necesito dar el siguiente paso.
Al terminar el día, quiero haber trabajado con entrega y haber encontrado tiempo para una conversación, un gesto de cariño y una ayuda oportuna.
Padre Dios, que tu amor se haga visible en mi manera de tratar a los demás. Con serenidad en el alma y paz en el corazón, pongo este día en tus manos.
Amén.
Orlando Bustillo Jr. MD

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