Antes de dormir: mi verdadera riqueza
1 Timoteo 6:7: «Nada hemos traído al mundo y nada podemos llevarnos de él».
Al terminar este día, quiero recordar que mi mayor riqueza está en tener a Dios en mi vida. Todo cuanto poseo es pasajero; por eso deseo disfrutarlo con gratitud, compartirlo con generosidad y cuidar aquello que el dinero no puede comprar: la fe, el amor, la familia y la paz del corazón.
Esta noche me pregunto cuánto tiempo dedico a cuidar lo que tengo y cuánto a agradecer, amar y acompañar. La vida pasa, y cada día me ofrece una oportunidad para hacer el bien con lo que he recibido.
Dios mío, nada traje al mundo y nada me llevaré de él. Todo cuanto hoy tengo lo reconozco como un regalo de tu providencia, de tu bondad y de tu infinita misericordia.
Enséñame, Señor, a valorar cada bendición y a administrar con sabiduría lo que has confiado a mis manos. Que sepa ponerlo a tu servicio, para el bien de los demás y para crecer como persona.
Líbrame del afán de acumular y del temor de perder. Que mis deseos no me impidan reconocer lo que ya me has dado. Hazme generoso para compartir, humilde para recibir y agradecido para disfrutar de las cosas sencillas.
Antes de dormir, pongo en tus manos mis preocupaciones y el fruto de mis esfuerzos. Gracias por sostenerme durante este día, por quienes amo y por la oportunidad de volver a empezar.
Que pueda descansar confiado en tu presencia, mi mayor riqueza.
Silencio en la mente, serenidad en el alma y paz en mi corazón.
Amén.

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