Un amanecer con lluvia en Cartagena
Deuteronomio 28:12 «El Señor te abrirá su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos».
Hoy amaneció lloviendo en Cartagena. Mientras escuchaba caer el agua, me quedé pensando en esas tres palabras del versículo: en su tiempo. Qué fácil es leerlas y cuánto cuesta vivirlas cuando llevamos días, meses o incluso años pidiéndole algo a Dios.
Esta mañana quiero agradecer lo que ya ha llegado y confiarle al Señor lo que todavía espero. Tal vez, mientras aguardo la respuesta a una oración, ya esté recibiendo una bendición en la paciencia que voy aprendiendo, en el cariño de mi familia o en las fuerzas para volver a empezar.
Señor mío y Dios mío, hoy me levanto con ilusión, con esperanza y con fe. Sopla sobre mi vida nuevos vientos de bendición. Renueva mis fuerzas, abre puertas de oportunidad y guía mis pasos por caminos de bien y de paz. Bendice el trabajo de mis manos y a quienes confían en él.
Danos, Señor, el sustento de cada día. Que también prospere el amor en mi hogar, que crezca nuestra fe y que sepamos cuidarnos unos a otros. Dame paciencia para esperar y un corazón atento para reconocer tus bendiciones, aun cuando lleguen de una manera distinta a la que imaginé.
Que nada de lo esencial me falte mientras aprendo a vivir en tu voluntad.
Silencio en la mente, serenidad en el alma y paz en el corazón.
Amén.
Orlando Bustillo Jr.

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