Orar al acostarme
Señor mío y Dios mío, ahora que el día llega a su quietud, vuelvo a Ti con gratitud. Gracias por los momentos sencillos que hoy me regalaste: las palabras compartidas, los gestos silenciosos, las pequeñas pausas donde pude sentir tu presencia.
Si en algún momento pasé de largo sin darme cuenta de tus señales, enséñame a mirar con más atención mañana. No quiero vivir distraído de lo que realmente importa.
Recibe lo que hoy hice, lo que pude dar y también lo que quedó incompleto.
Todo lo pongo en tus manos.
Regálame un descanso sereno y un corazón agradecido.
Que al despertar nuevamente recuerde que lo sagrado también habita en lo cotidiano.
Y, que mañana cada colombiano pueda en paz
Amén.

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