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Reconciliación y perdón

“Perdonar no borra la historia, pero libera el corazón . Es una reflexión muy humana para cerrar el día: soltar, sanar y seguir caminando en...

Reconciliación y perdón

“Perdonar no borra la historia, pero libera el corazón. Es una reflexión muy humana para cerrar el día: soltar, sanar y seguir caminando en paz”

Tomado de las reflexiones de Alberto Linero:


El resentimiento tiene la capacidad de instalarse silenciosamente en el corazón.


Quien vive aferrado al rencor sigue atado a aquello que le hizo daño. Perdonar no es negar la injusticia ni minimizar el dolor ni volver a confiar automáticamente. Hay heridas que requieren tiempo, límites claros e incluso distancia. La reconciliación necesita la voluntad de dos; el perdón, en cambio, puede comenzar en el corazón de uno solo.


Desde la fe, el perdón nace de una experiencia profunda: descubrir que nosotros también hemos sido perdonados. Nadie vive sin equivocarse. Todos hemos herido, consciente o inconscientemente, a otras personas.


Cuando comprendemos la paciencia con la que Dios nos acompaña y la misericordia con la que nos levanta una y otra vez, empezamos a mirar al otro con más compasión y menos deseo de venganza.


Eso no elimina el dolor de inmediato, pero inicia un camino, más que un instante. Hay ofensas que necesitan ser entregadas muchas veces a Dios hasta que dejan de gobernar nuestros pensamientos.


Es un proceso de libertad interior. No podemos cambiar el pasado, pero sí decidir qué lugar ocupará en nuestra historia. Podemos permitir que una herida defina toda nuestra vida o convertirla en una fuente de sabiduría.


Me parece especialmente poderosa esta idea: perdonar no significa reconciliarse necesariamente, ni volver a confiar; significa comenzar a liberarse del dominio que la herida ejerce sobre uno.

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