Paloma es seguridad
Orden y firmeza: recuperar el control es posible
“Cuando la inseguridad se vuelve costumbre, el orden deja de ser discurso y se convierte en necesidad”
Hoy la inseguridad en Colombia ya no es una cifra: es una conversación diaria. Es el comerciante que paga extorsión, el paciente que llega tarde porque su barrio es frontera invisible, la familia que aprende a moverse con miedo. Por eso, hablar de orden y firmeza no suena exagerado. Suena necesario.
Paloma en su programa de gobierno sabe el como desde el día 1 de su gobierno podrá conseguir el direccionamiento estratégico.
La creación de un puesto de mando unificado desde la Presidencia, articulado con autoridades locales y apoyado en inteligencia artificial, puede marcar un cambio de fondo si logra lo que históricamente ha fallado: coordinación. La incorporación de drones, monitoreo y ciberinteligencia no solo moderniza la seguridad, sino que abre la puerta a una capacidad de anticipación que el país necesita con urgencia.
La propuesta es clara y no retórica : más fuerza pública, más presencia del Estado y un mensaje sin ambigüedades. El territorio no se abandona. Se recupera y se sostiene. El planteamiento parte de algo esencial: recuperar la presencia efectiva del Estado. El aumento del pie de fuerza —30.000 nuevos militares y 30.000 policías—, junto con un mayor presupuesto de defensa cercano al 4% del PIB, envia un mensaje claro: el territorio no puede seguir siendo cedido. Es una señal de decisión política para retomar el control donde hoy lo ejercen estructuras criminales.
En narcotráfico, la lógica es simple: si delinquir no tiene consecuencias reales, se vuelve negocio seguro. Golpear esas economías ilegales no es solo una estrategia, es sentido común.
Paloma sabe algo distinto que vale la pena rescatar: el uso de tecnología, coordinar mejor, anticiparse, reaccionar a tiempo. Porque el problema no siempre ha sido falta de herramientas, sino de conexión entre ellas.
También está el tema incómodo: las cárceles. Hoy, muchas no corrigen, sino que perfeccionan el delito. Cambiar eso no es fácil, pero es indispensable.
Y al final, todo pasa por lo mismo: la justicia. Si no funciona, nada funciona.
No es una propuesta perfecta. Ninguna lo es. Pero tiene algo que hoy escasea: dirección.
Por eso Paloma genera una una sensación de seguridad , porque el país empieza a tener dirección, también a recuperar algo más profundo: la tranquilidad de poder vivir sin miedo.

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