Hoy un invitado especial en mi blog , un historiador de nuestra vida cotidiana y mucho mas que eso un gran amigo de mi padre y que heredé su cariño y su amistad: el Dr. Rafael Ballestas Morales. Su anécdota de hoy domingo 27 de septiembre de 2026
ANÉCDOTAS HISTÓRICAS, POLÍTICAS Y DE LA VIDA COTIDIANA septiembre 27 de 2026
Por: RAFAEL BALLESTAS MORALES.
*UN ACENTO QUE VIENE DEL MAR*.
Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Gústenos o no el presidente Abelardo de la Espriella, gústenos o no su atípico estilo de gobierno, seamos o no afines a su ideología, lo cierto es que los colombianos, y los "costeños" en particular, no oíamos, desde hacía 132 años, a un presidente de la República que se expresara con una entonación y una cadencia absolutamente caribe, rumor del mar.
Nuestros oídos estaban forzosamente educados para escuchar las intervenciones orales de los Jefes de Estado con un acento interioriano, andino. Y no es para menos, en esos 132 años hemos tenido 34 presidentes, todos de hablar "cachaco": 16 bogotanos, 5 antioqueños, 3 boyacenses, 2 vallecaucanos, 2 norte santandereanos, 2 tolimenses, 1 caucano, 1 huilense, 1 risaraldense y 1 cundicordobés. Ni uno solo de perorar genuinamente "costeño".
El caso del expresidente Petro es muy particular, porque, habiendo nacido en Ciénaga de Oro, Córdoba, cuando tenía 10 años se mudó con su familia a vivir a Zipaquirá, Cundinamarca, donde creció, estudió, fue personero y concejal y arrancó su carrera política. Por eso su acento es evidentemente andino, con algunos esporádicos "golpecitos" de pronunciación medio "costeña", como para recordarnos su lugar de orígen.
El caso del actual presidente, Abelardo de la Espriella, es al revés: nació en Bogotá, pero se crió en Montería desde los dos años. De ahí proviene su talante "costeño" y su acento sinuano bastante pronunciado, algo parecido al de su padre, mi apreciado amigo, con un ritmo enérgico, que le da una entonación de orador de plaza pública o de abogado penalista en audiencia, lo cual parece que le produce buenos dividendos a su imagen y a su acción de gobierno.
En todo caso, tenemos que reeducar nuestro oído para acostumbrarnos a escuchar, por primera vez y en los próximos cuatro años, el timbre de voz absolutamente caribe y musicalmente cordobés, modulado con cuidadosa dicción, del primer mandatario de la Nación, como una novedad auditiva.
A propósito, nos preguntamos: Cómo sería el hablar y el acento del Libertador Simón Bolívar y del multipresidente Rafael Núñez, ambos hombres del Caribe?
Bolívar, rico, caraqueño mantuano, partió por primera vez de su tierra natal el 19 de enero de 1799, a los 15 años, con destino a España. Es decir, en plena adolescencia, por lo cual su entonación en el hablar debió estar ya definida, probablemente con los rasgos caribes de la Caracas de esa época, por supuesto, con la modulación propia de su orígen social y el aporte de sus maestros, a la sazón, el padre Francisco de Andújar, Andrés Bello y, sobre todo, Simón Rodríguez.
Durante su permanencia en Europa alcanzó su verdadera formación autodidacta, a través de la lectura, los viajes y las buenas relaciones sociales e intelectuales, que, aunados a su portentosa inteligencia, debieron darle unos rasgos más cultos a su pronunciación. Bolívar tenía buen dominio del francés, que lo leía y hablaba con soltura, lo que también debió influir en la forma de su expresión oral.
Digamos, pues, que Bolívar hablaba con el acento caribe de la Caracas de "illo tempore", modulado por su orígen mantuano y su aprovechada formación europea.
Nuestro otro personaje, el cuatro veces presidente, Rafael Núñez, fue un cartagenero integral. Aquí nació, creció, amó, estudió, se hizo abogado e inició su vida pública, hasta los 26 años, que se marchó a Panamá de juez y casó con Dolores Gallego. De manera que a esa edad ya tendría fijo su acento regional del habla cartagenera.
A Núñez le pasó lo mismo que a Bolívar: su larga estancia en el exterior entre 1863 y 1874, primero, en Estados Unidos (2 años), y el resto en Europa (9 años) como cónsul en El Havre, Francia, y en Liverpool, Inglaterra, contribuyó a su madurez intelectual y, por supuesto, a atenuar los rasgos locales en el hablar. Leía y traducía el francés, pero lo hablaba con dificultad. Reconocía que era malo para la expresión oral en idiomas extranjeros.
Yo pienso que Núñez debió tener una entonación "costeña" parecida, en nuestro tiempo, a la de Ramón "Tito" de Zubiria, Donaldo Bossa Herazo o Eduardo Lemaitre.
El presidente De la Espriella ha mostrado conocer el inglés y el italiano, hecho que, sumado a la "papa caliente" de gobernar un país de tantos locos, pícaros y violentos, espinoso y complicado, habrán de ahormar su enfática cadencia en el hablar, eso sí, sin que deba perder jamás la entonación que nos vino de Andalucía y las Canarias españolas: ese castizo acento caribe, recién llegado al poder, después de 132 años de ostracismo palaciego.