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sábado, 30 de noviembre de 2019

Penitencia

La confesión, sacramento de la reconciliación, como católico es un acto íntimo y secreto; a nadie podría interesarle, o le tendría sin cuidados lo que yo pueda pedirle a Dios por intermedio de un sacerdote.

Ahora bien, la penitencia puede hacerse pública a un ciclo íntimo de familiares y amigos. O igualmente me la reservo para mí solo. Posiblemente tampoco tendría valor alguno para los demás. 
Pero, viendo lo que pasa en el mundo expresar públicamente la tarea que me pone el sacerdote, ejercicio espiritual nada fácil, es: Renunciar a mí, renunciar a mi soberbia. 
Renuncio en el nombre de Jesús Cristo a mí mismo para que el que me vea lo vea. De verdad, no es fácil. Es de lo más difícil. 

Ante tanta pobreza y dolor humano que vemos a diario, solo puedo tener gratitud con la vida independientemente de mis propios sufrimientos; nada comparado con el que vive sin hogar, el que no tiene ese calor humano, ni un techo, ni comida y mucho menos amor alguno.
La penitencia propuesta que debo hacer es dura, como católico es una línea de acción clara y contundente, es un mandato. Pero hoy comparto la misma porque creo, independiente de los creyentes o de los agnósticos, renunciar a nuestra soberbia puede ser un gran paso.

En el libro “El regreso del hijo prodigo”, la parábola del amor del padre nos describe las tribulaciones de ambos hijos, el menor y el mayor; también nos muestra el amor del padre, que a su vez de padre es madre. Con esas reflexiones pensé esta es una forma de conseguir reconciliarnos entre todos, deponiendo las vanidades y la soberbia. 

¿Será que en Colombia podríamos hacer penitencias? ¿Cada uno durante un tiempo mientras damos un respiro al presidente, jueces y legisladores? El país necesita urgentemente una reconciliación, pero con desmanes y oídos sordos de parte y parte no lo veo viable. Pero es posible. 

Hoy (Noviembre 28 de 2019, Portafolio) lamenté profundamente que un editorialista de un periódico serio y reconocido en el país “invita” al presidente a hablar con el pueblo y los voceros, no por la invitación misma, bienvenida, es por el desconocimiento; o, ¿Será que es más leña al fuego? 
Si el editorialista que debe leer mucho, empaparse y tener una línea de tiempo de lo que hace el gobierno desconoce que durante 16 meses es eso exactamente lo que viene haciendo el presidente, hablando con el pueblo. 
¿Qué se espera del que no lee nada? ¿Del que solo sigue pantallazos de teléfonos? 
Nadie niega los problemas, los grandes conflictos y la injusticia del país, pero este no es un país de ángeles, lastimosamente. 

A mi manera de ver, nuestro presidente ha sido demócrata; lo demuestra el hecho que quienes lo apoyamos y quienes no lo hicieron, están exigiendo cosas que él no prometió. Está desarrollando lo que dijo en campaña y si somos honestos con nosotros mismos, está corrigiendo los errores que ha cometido. No hay nadie, ni hubo gobierno alguno, que no cometa errores. 

Bienvenido el debate y los aportes, pero con civilidad y respeto. 

*El regreso del hijo prodigo. Henri J.M. Nouwen. Meditaciones ante el cuadro de Rembrandt


sábado, 23 de noviembre de 2019

Retrovisor


Retrovisor
Es casi imposible no opinar ni expresar la sensación que tenemos cada uno de los colombianos hoy.

Del paro 21N, noviembre 21 de 2019, es imposible sustraerse y hacerse el de la vista gorda.
Solo 14 meses de gobierno con muchas conquistas, una grande, el no negociar contra prebendas a nivel del congreso para sacar adelante sus propuestas. Pero aun así el país es sordo a pesar de que uno de los gritos mas grandes es combatir la corrupción. Se combate y no se apoya ¿contra sentido?

Pero como la autoevaluación es necesaria, he apoyado y sigo apoyando al presidente Ivan Duque, creo que es necesario hacer un alto en el camino y ver que pasó el este 21N.
El país cambió, el mundo cambió; son diferentes al que me tocó cuando crecí. 

A pesar de que el presidente ha estado dirigiendo su programa a los jóvenes, a los estudiantes, a las universidades, a preservar el ecosistema nacional, a ser incluyente y  muchas otras conquistas; el resentimiento de los perdedores han sabido utilizar audazmente un discurso incendiario basado en falacias. 
Han canalizado el inconformismo de las injusticias, producto de la impunidad y el narcotráfico, la cual es una herencia maldita, distorsionando las acciones de este gobierno que ha combatido estos tumores.

Desde el primer día, los áulicos del presidente y su mismo partido pidieron retrovisor; en lo personal nunca he creído que sea muy bueno hacer uso del espejo. Pero, la verdad tozuda, unida a la ignorancia más la amnesia, obligaba a mostrar cómo se encontró el país. 

En 14 meses, ¡14! no es posible secularizar el país. (uso la palabra secular en otro sentido diferente al religioso, es el cambio de valores civiles por otros de tipo iconoclastas).

Tengo esperanzas y también fe que el presidente Ivan Duque en estos momentos, en silencio, está pidiéndole a Dios mucho discernimientos. Y le pido a Dios (soy creyente) que lo ilumine y sepa escuchar las voces sinceras de personas que están por encima de todo bien y mal, para que tome las decisiones que Colombia necesita. 

En lo personal, no me gusta la represión, va en contra de mi forma de ser, prefiero la persuasión en las diferencias.
Cartagena, Colombia y cada rincón del país necesitan mano de obra, pues mano a la obra, construyamos y no destruyamos.



lunes, 18 de noviembre de 2019

21 de Noviembre de 2019

Lastimosamente se le ha dado el nombre de Marchar o no marchar al cese de actividades del 21 de noviembre de 2019.

¿Paro? ¿Huelga? ¿Marcha? ¿manifestación?
Tengo una encrucijada en el alma. 

Sabiendo que este país tiene muchas inequidades e injusticias, hay motivos para reclamar y exigir muchísimas cosas. 

Pero de ahí a tener razones o justificaciones para que en menos de 18 meses de gobiernos hayamos tenido mas de 150 días de cese de actividades de diferentes clases de motivaciones, realmente deja un mal sabor en la boca.


Se volvió un sambenito tratar de medir el aceite” a un gobernante cada tanto tiempo como si así lográramos con una varita mágica resolver tantas herencias malditas.


No. Definitivamente, en lo personal, teniendo motivos para hacer reclamos no pienso salir a caminar el 21 de noviembre de 2019 para reivindicar tantas injusticias.

Creo que llegó el momento que los líderes de este movimientos, de los anteriores y de los que faltan, sepan que hay otra forma de dialogar y construir una nueva civilización.

La fiebre no está en las sabanas. Debemos todos hacer un autoanálisis y ver en que estamos aportando, como y que estamos dejando de hacer por nuestro país.
Revisar si definitivamente el modelo político llegó a su ciclo vital y necesitamos otro tipo de gobierno.

Las regiones somos los mas perjudicados. Algunos sectores somos mas vulnerables que otros. Pero definitivamente la pobreza, corrupción y la impunidad son los temas que alimentan el narcotráfico.

Los que de una u otra forma perdieron en las urnas deben hacer un acto de constricción y comenzar a trabajar sobre una unidad programática y hacer propuestas para un país viable en el tiempo.

Respetaré el Paro 21N pero me abstengo a salir a caminar ese día porque si no tendría que parar todos los días por tantas injusticias y ahí se para el país de un todo.

Esperemos que no hayan hechos de lamentar.