Pages

lunes, 25 de marzo de 2019

Electricaribe y los platos rotos


Soy y seguiré siendo tanto admirador como promotor del gobierno de Ivan Duque, quien ha recibió una herencia maldita.
Uno de esos casos es el desgreño, pésimo servicio y algo mas que no se nos ha dicho de: Electricaribe.
Me consta de la buena voluntad de algunos funcionarios, gerentes y amigos que trabajan en Electricaribe quienes tratan de hacer todo lo posible e imposible por atender nuestras quejas.
También entiendo, pero no comparto que se pida "otro subsidio más" sin antes hacer otro tipo de esfuerzos. Me explico: la cuota extraordinaria (sobretasa de 4 pesos por kilovatios consumido) se solicita, si por supuesto, pero no todos ponen y las buenas intenciones quedan al revés, pagamos poco se benefician todo y aquí no ha pasado nada, bonito ¿no? 

¿Quién ha sancionado y a quienes por el desvío de los subsidios anteriores?

Por principio una cuota extraordinaria se pide al final cuando la compañía ha hecho otros esfuerzos y otras medidas para justificar la cuota, no al principio; unos años después esta sobretasa se vuelve paisaje cuando ya no hay manera de regresar la facturación a su valor real y justo. Todos los ejemplos existen, solo revisar cada recibo de los servicios públicos, entre subsidios y contribuciones pagamos el pésimo manejo de dichas empresas.

El nuevo subsidio se suma a otros subsidios y ya no aguantamos más. En mi caso personal, como el de muchos de la manzana en el barrio donde vivo, no tenemos plantas eléctricas, en lo que va del año hemos tenido daños enormes cambiando aires acondicionado, nevera y aparatos electrónicos.
Por supuesto el intangible más serio que afecta la salud tanto económica como física y emocional, el dormir mal.
Nadie se responsabiliza por los daños ocasionados. 
¿Dónde están los gobernadores? ¿Dónde están los congresistas? Pero más importante ¿Dónde están las ías: procuraduría, fiscalía, auditoría, contraloría? ¿Superintendencia de servicio público?
Los mismos seguimos pagando los platos que otros rompen.



lunes, 18 de marzo de 2019

Ciudades inteligentes

El vocablo en ingles “Smart” se ha traducido mal, se cree que significa “inteligente” debido a los Smart phones, o teléfonos inteligentes; en realidad el significado de esta palabra es, en este caso, inteligencia unida a destreza.

En los últimos meses me he dado a la tarea de leer, tanto artículos como apartes de algunos libros sobre el tema, y trato de ver cuál es el eje central para generar “ciudades inteligentes” y que se pueda de una vez por todas aplicar a Cartagena.

En resumen, he encontrado que casi todos hablan de sistemas verticales, cerrados y abiertos para el manejo de los servicios públicos esenciales. Y casi todos convergen que lo más importante es la información.

Si bien la información es fundamental, en mi opinión no es lo más importante.

El fenómeno de la rápida concentración urbana, el crecimiento y la superpoblación de la urbe se está volviendo un problema casi caótico que obliga a generar soluciones inteligentes; no veo cómo hacer ciudades inteligentes (Smart cities) sin generar ciudadanos inteligentes. (Smart citizens)

Queremos que un solo sistema, como cita Miguel Allen en larepublica.co, que logre articular todo lo público y facilitarle la vida y la seguridad a los ciudadanos, como lo ha conseguido la ciudad de Cascais cerca de Lisboa en Portugal. Pero, ¿Cómo hace el sistema de transporte para la movilidad y el respeto de las normas con un sistema único? ¿Cómo recoger las basuras a tiempo si el ciudadano no sabe botar basuras? Son dos cosas elementales: Botar bien la basura y manejar bien un vehículo, pero nosotros no hacemos ni lo uno ni lo otro. 

Por otro lado, el alumbrado público en toda la ciudad disminuye la incidencia de delitos “menores” y “mayores,” pero, ¿Y si se roban los bombillos y cables eléctricos? Por supuesto monitorear todo es un ideal, así como también lo es la calidad del agua, del aire, la limpieza a tiempo y permanente de los caños, generar “vías inteligentes,” salud oportuna y promover buenos hábitos y que el Estado tenga monitores de alerta temprana para impactar el bienestar colectivo. Pero, ¿Si lo básico no lo tenemos?
 
  
La educación ciudadana, mal llamada “cultura ciudadana.”

La cultura es un proceso socio-antropológico, la educación es saber convivir con las diferencias y con respeto entre unos y otros. No son ni las mayorías ni las minorías las que debemos tener privilegios, somos todos y todos bien educados.

En Cartagena, con estos niveles de pobreza, debemos trabajar más duro y parejo, en convergencia y sinergia para ir cerrando las brechas sin necesidad de sacrificar generaciones que han avanzado positivamente.

En fin, smart cities, smart citizens… podemos tener el mejor software, las mejores vías, pero si no tenemos los mejores ciudadanos, va a ser muy difícil conseguir ciudades inteligentes. Le apuesto a la educación.



lunes, 11 de marzo de 2019

PC Colombiano 2019


Respetando la decisión que cada uno toma bajo las nuevas reglas de juego que se ha impuesto en Colombia en los últimos años, de retirarse de un partido y pasar a otro o fundar su propio grupo político, que a mi parecer le ha hecho mucho daño a la democracia, es pobreza en el debate.

Por otro lado, si alguien ha estado en una colectividad y si en dicho partido, en su mismo interior, no ha logrado liderar un proceso ideológico o una propuesta de país ¿Qué me hace pensar que lo va a lograr por fuera del partido? 

Si dentro del partido no logra liderar un programa de gobierno local, regional o nacional ¿Cómo piensa liderar una campaña política por fuera de su partido? Una ciudad, un departamento, un país son muchos partidos. 
Primero es lo primero, lo demás viene con trabajo colectivo.

Las excepciones, como tal, las hay, pero son las rarezas del caso.

Podemos mirar el partido Liberal con sus disidencias por no haber podido descabezar el presidente de la colectividad y tras varias perdidas democráticas seguidas, una tras otra y cada vez peor, un grupo importante del partido decide formar un nuevo partido (para mi nace muerto).
El partido conservador, muy a pesar de algunos desatinos sigue vivo y su gran mal es haber perdido su vocación de poder y gobierno. Pero es tiempo y está a tiempo para un proceso sin negociar valores de reaparecer con propuestas sólidas.

Hoy el conservatismo tiene una coyuntura importante, el presidente de la república, encarna mucho de los valores y principios del partido conservador. Si somos inteligentes podemos capitalizar los aciertos y aportar otras ideas para afianzar la parte liberal del partido conservador. 
Históricamente las conquistas sociales de Colombia nacieron en gobiernos conservadores y por otro lado no vemos con malos ojos algunos avances de tolerancia y respeto por las diferencias.
El debate está abierto y es el momento de tener presencia electoral.


viernes, 8 de marzo de 2019

Cartagena 2020

Los cartageneros lo mínimo que pedimos es no tener más elecciones atípicas, que la persona que aspire a un cargo público sea responsable y que no tenga ningún tipo de impedimento.  

Por otro lado, pedimos también que las fuerzas políticas, que por alguna razón pierdan en las elecciones democráticas, aprendan también a hacer oposición y vigilancia, no necesariamente ser contradictores de oficio. Pedimos un alcalde que este junto a un grupo de secretarios y directivos idóneos, y por supuesto con un consejo municipal propositivo, que trabajen todos en sinergia, para sacar adelante a nuestra ciudad.

El alcalde por ley debe administrar de entrada dos temas fundamentales: Educación y salud. Esperemos que no se queden en el tema operativo solo de escolaridad y curar. La educación es un proceso sociológico que implica cultura, respeto y oportunidades para todos. Y salud implica mejorar la promoción, prevención y disminuir la morbilidad. Con eso conseguimos mejorar el ciclo productivo del hombre.

Además, el líder de la ciudad debe ejercer su autoridad, brindar seguridad y generar infraestructura para una población de más de un millón de habitantes y  muchísimos migrantes.

El presupuesto del distrito debe ser vigilado y manejado a través de una urna de cristal y debe ser invertido en cada obra, en pocas palabras, una ejecución con transparencia. No podemos seguir con tantas elecciones atípicas y alcaldes encargados; hoy tenemos la seriedad y experiencia de un hombre joven, Pedrito Pereira, hombre ecuánime y conocedor de lo público; estoy seguro de que el elegido encontrará un camino bien trazado por este.

La estructura administrativa del distrito debe ser renovada con agilidad en los procesos para que el inversionista, el generador de empleo formal y los sectores turísticos, industrial y portuario, encuentren en lo público un aliado y no un exprimidor de impuestos para burocracias paquidérmicas. Los ciudadanos necesitamos una buena atención y servicio por parte de El Estado.

Señores candidatos a la alcaldía de Cartagena, muestren sus hojas de vida y de quienes los van a acompañar en la próxima campaña, sus directos equipos de trabajo con los que gobernaran esta ciudad los próximos 4 años; es lo mínimo que pueden hacer para poder salir de esta agobiante situación política. ¿Es mucho pedir? No lo creo, y es lo mínimo que exigimos.

El candidato elegido en octubre de 2019, una vez muestre sus cartas diáfanas y transparentes, tendrá con certeza absoluta la favorabilidad y solidaridad de todos.

En ese momento encontrarán inclusive algunos macro proyectos caminando, obras incluidas en la ley del bicentenario, pero aun así, son tantos los problemas y tal la pobreza, que necesita rodearse de muy buenos colaboradores para agilizar esta ciudad. Hay que catalizar para seguir siendo competitivos a nivel universal.

Nosotros los ciudadanos tenemos 2 compromisos grandes: Votar y votar bien. No es posible que el abstencionismo siga eligiendo.